
El Taekwon-Do nació como un arte marcial, un sistema de formación integral del ser humano.
Antes que técnica, fue ética.
Antes que competencia, fue disciplina interior.
Antes que institución, fue propósito.
Con el paso del tiempo, el Taekwon-Do creció, se expandió y se diversificó en múltiples expresiones legítimas.
También se fragmentó.
Las divisiones que atravesaron al Taekwon-Do no surgieron de las formas, de los movimientos ni de los principios que decimos defender. Surgieron de la dificultad humana para administrar el poder, el reconocimiento, la herencia simbólica y la diferencia.
La Martial Taekwon-Do Federation (MTF) nace como una respuesta consciente a esa historia.
No nace para reemplazar organizaciones existentes.
No nace para disputar legitimidades.
No nace para imponer una verdad única.
MTF nace para reunir sin absorber, para reconocer sin someter, para convivir sin renunciar a la identidad.
Reconocemos que:
el Taekwon-Do no pertenece a una sola sigla ni a una sola corriente,
el legado no se hereda, se custodia,
la autoridad moral no es lo mismo que el poder administrativo,
y la diversidad es una fortaleza cuando está sostenida por valores comunes.
Afirmamos que:
ninguna organización es superior por su tamaño, historia o influencia,
ningún grado técnico habilita por sí solo a conducir personas,
ninguna diferencia técnica justifica la ruptura ética,
y ningún interés económico debe estar por encima del bien común.
MTF se funda sobre principios claros y exigentes:
Respeto mutuo entre todas las expresiones del Taekwon-Do, incluyendo ITF, WT y organizaciones afines.
Autonomía plena de las organizaciones, preservando nombres, símbolos, estructuras, métodos y tradiciones.
Neutralidad política y geopolítica absoluta.
Liderazgo ético, colegiado y limitado, al servicio de la comunidad marcial.
Formación pedagógica, humana y filosófica como base indispensable de la conducción.
Diálogo permanente como método, valor y responsabilidad.
No proponemos una unificación forzada, sino un marco común de convivencia.
No buscamos borrar la historia, sino sanar sus fracturas.
No aspiramos a la uniformidad, sino a la coherencia ética.
Creemos que el futuro del Taekwon-Do no depende de quién tenga razón, sino de si somos capaces de dejar de considerarnos adversarios internos.
Creemos que la verdadera lealtad al legado no se expresa en la rigidez del pasado, sino en la responsabilidad hacia las generaciones que vendrán.
Creemos que el espíritu indomable no se demuestra dividiendo, sino tendiendo puentes cuando hacerlo implica coraje.
MTF es una casa común.
No exige adhesión inmediata.
No impone caminos.
No establece plazos.
Invita.
Invita al encuentro entre Maestros.
Invita al respeto entre instituciones.
Invita a recuperar el sentido marcial, humano y formativo del Taekwon-Do.
Si este manifiesto resuena, el camino puede comenzar.
Si no, la puerta permanecerá abierta.
Porque el Taekwon-Do que vale la pena preservar
es aquel que todavía puede enseñar a convivir en la diferencia.